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    Péptidos de colágeno, qué son y por qué no son una crema

    Qué son los péptidos de colágeno, en qué se diferencian del colágeno entero y por qué actúan desde dentro y no como una crema.

    En la etiqueta de dos botes puede poner colágeno y no ser lo mismo. Uno puede llevar colágeno sin trocear, que el cuerpo apenas aprovecha, y otro péptidos de colágeno con estudios clínicos propios. La palabra es la misma. El precio y el resultado, no.

    Aquí va qué son los péptidos de colágeno, en qué se diferencian del colágeno entero, por qué actúan desde dentro y no como una crema, y qué mirar en una etiqueta para no pagar por humo.

    ¿Por qué se pierde colágeno en la piel con la edad?

    El colágeno es la proteína más abundante del cuerpo y la que da estructura a la piel. No se compra, se fabrica. De eso se encargan unas células de la dermis llamadas fibroblastos, que trabajan toda la vida produciendo y reponiendo fibras.

    El problema es que a partir de los treinta y pocos esa producción baja de forma progresiva, y el sol, el tabaco y el estrés la bajan más. No se pierde de golpe ni se nota un martes. Se nota al comparar una foto de hace diez años.

    Por eso la idea de reponer colágeno es, bien entendida, la idea de darle a los fibroblastos material y motivos para volver a trabajar.

    ¿Qué son los péptidos de colágeno?

    El colágeno entero es una molécula enorme, formada por cadenas larguísimas enrolladas entre sí. Tomada así tiene un problema práctico, y es que resulta demasiado grande para absorberse bien.

    La hidrólisis resuelve eso. Consiste en cortar esas cadenas en fragmentos cortos, los péptidos, usando enzimas. Igual que haría la digestión, pero de forma controlada y en fábrica. El resultado es colágeno hidrolizado, el mismo material en trozos que el intestino sí absorbe y que llegan a la sangre.

    Por eso en las etiquetas serias no pone colágeno a secas, sino colágeno hidrolizado o péptidos de colágeno. Si un producto no especifica cuál de los dos es, ya sabes algo de él.

    Y hay un segundo nivel. No todos los hidrolizados son iguales, porque el tamaño y la secuencia de los péptidos dependen de cómo se haya cortado. Los llamados péptidos bioactivos son los que se han desarrollado con un perfil concreto y repetible, y son los únicos que pueden tener estudios propios detrás, porque en cada lote hay lo mismo.

    El colágeno tipo 1, el que corresponde a la piel

    Existen varios tipos de colágeno y no hacen el mismo trabajo. El tipo I es el mayoritario en la piel, donde forma la trama que da firmeza. El tipo II es el característico del cartílago, y por eso los suplementos pensados para articulaciones suelen ir por ahí.

    La consecuencia es sencilla. Para piel, cabello y uñas interesa el tipo I. Un colágeno de tipo II no está mal hecho, está pensado para otra cosa. Comprobar el tipo es el segundo filtro de una etiqueta, justo después de comprobar que está hidrolizado.

    Crema de colágeno o péptidos de colágeno hidrolizado

    Una crema con colágeno tiene un límite físico. La piel es una barrera diseñada precisamente para que no entre lo que no debe, y la molécula de colágeno es demasiado grande para atravesarla. Lo que hace una crema así es hidratar la superficie y mejorar el tacto, que no es poco, pero se queda arriba.

    Los péptidos de colágeno hacen otro recorrido. Se absorben en el intestino, pasan a la sangre y llegan a la dermis por dentro. Según el fabricante de VERISOL®, ahí actúan sobre los fibroblastos estimulando la síntesis del colágeno propio. Dicho de otra forma, no rellenan desde fuera, dan la orden desde dentro.

    Ninguna de las dos vías anula a la otra y no hay que elegir. La crema sigue teniendo su papel por la mañana. Lo que no puede hacer es el trabajo de la otra.

    ¿Qué es VERISOL® y qué dicen sus estudios?

    VERISOL® es una marca registrada de péptidos de colágeno bioactivos del fabricante alemán GELITA, con un perfil peptídico patentado y optimizado específicamente para piel. No es un tipo de colágeno distinto. Es un colágeno hidrolizado con una especificación cerrada, lo que permite que se investigue y que los resultados sean atribuibles.

    La dosis con la que se han hecho sus estudios clínicos es de 2,5 g al día. Ese número funciona como vara de medir. Si un producto lleva VERISOL® pero por debajo de esa cantidad, los estudios no le aplican.

    Elasticidad, arrugas y líneas de expresión en los estudios con VERISOL®

    Aquí hay que ser preciso con quién afirma qué. Lo que viene a continuación son resultados de los estudios clínicos realizados con el ingrediente VERISOL®, publicados y atribuidos a él.

    • Elasticidad. La suplementación regular con VERISOL® mejoró significativamente la elasticidad de la piel a las cuatro semanas, y el efecto se mantenía a las ocho. El estudio se hizo con 69 mujeres de 35 a 55 años, con 2,5 g al día (Proksch y cols., 2014).
    • Arrugas y líneas de expresión. En un segundo estudio con más de cien mujeres de 45 a 65 años y la misma dosis se midió una reducción significativa de las arrugas perioculares desde las cuatro semanas, junto con un aumento del procolágeno tipo I en la piel (Proksch y cols., 2014).
    • Estructura de la superficie. A los tres y a los seis meses se observó menos ondulación cutánea y mayor densidad de la dermis (Schunck y cols., 2015).

    Los estudios con VERISOL® midieron también grosor del cabello y fragilidad de las uñas, con resultados en las dos cosas. Da para un artículo entero cada uno y no los vamos a resumir mal aquí, así que los contaremos por separado.

    Y una línea sobre expectativas, que es donde se rompen la mayoría de estos productos. Hablamos de semanas y meses de constancia, no de días. Un mes es el mínimo para empezar a mirar, y los estudios miden a partir de las cuatro semanas por algo.

    ¿A qué edad empezar a tomar colágeno?

    Los estudios que acabamos de citar se hicieron con mujeres de 35 a 55 y de 45 a 65 años. No es casualidad. Es la franja en la que la bajada de producción propia ya se nota y en la que se puede medir un cambio.

    Antes de los treinta no suele hacer falta. A partir de los treinta y cinco, y sobre todo alrededor de los cuarenta, es cuando la mayoría empieza a notar que la piel no vuelve igual que antes después de un verano o de una mala racha de sueño. Ese es el momento en el que un colágeno con dosis suficiente tiene sentido, y no como rescate puntual sino como rutina.

    Cómo elegir un colágeno para la piel que sirva

    Con lo anterior, la lista de comprobación queda corta y clara.

    • Que sea hidrolizado o en péptidos, no colágeno a secas.
    • Que sea tipo I, es el de la piel.
    • Que la dosis llegue, los 2,5 g al día de los estudios con VERISOL® son la referencia razonable.
    • Que lleve vitamina C, sin ella el colágeno no se forma con normalidad.
    • Que no lleve azúcar añadido y que se pueda tomar a diario, si hay que tomarlo todos los días durante meses, lo que decide no es la ficha técnica sino si te lo vas a tomar. Un stick que se disuelve en cualquier cosa y no sabe a nada se toma. Un batido espeso con sabor raro se abandona en la segunda semana.

    Colágeno marino o bovino y cuándo tomarlo

    Dos preguntas que salen siempre. Sobre el origen, la comparación completa está en colágeno marino o bovino. Sobre el momento del día, la respuesta corta es que importa menos que la constancia, y el mejor momento es el que consigas repetir veintiocho días seguidos.

    Collagen Beauty, péptidos de colágeno VERISOL® en sticks

    Collagen Beauty cumple la lista de arriba entera. Péptidos de colágeno bovino VERISOL® tipo I, 2.670 mg por stick, por encima de la dosis de los estudios, con 120 mg de ácido hialurónico y 200 mg de vitamina C. Un stick de polvo al día, veintiocho por caja, justo un mes.

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